El Paso de la Vida en Comunidad a la Doctrina

A partir del siglo I, la doctrina correcta se convirtió en la prueba decisiva de la fe, en lugar de amar como Cristo mandó a sus discípulos. [1] Más tarde en ese mismo siglo, Judas exhortó a los creyentes a contender por la fe que de una vez para siempre fue entregada a los santos. Con esta palabra, fe, quería decir la persuasión para hacer lo que Cristo había mandado, pues para ese propósito habían recibido fe aquellas 3000 personas que oyeron el evangelio el día de Pentecostés, según Hechos 2:36-45. [2]

Fe, en Judas 1:3, significaba la persuasión que viene de Dios para llevar a cabo su voluntad, que vino por primera vez a los santos cuando escucharon el evangelio. Pero hoy, la palabra fe en Judas 1:3, se entiende, simplemente, como el conocimiento y aceptación de las verdades religiosas sin tener en cuenta las buenas obras; por lo tanto, es una fe falsa. [3]\r\n', '\r\n

La única seguridad de la fe es Efesios 2:10, y 4:16, haciendo las buenas obras para las que fuimos salvos, con el fin de edificar el Cuerpo. En cualquier caso, Judas 1:3 no tiene nada que ver con exactitud doctrinal, como demuestra el contexto del versículo 4 que habla de hombres impíos que convertían la gracia en libertinaje para hacer lo que les placía, lo que estaba bien a sus propios ojos, pues ya no había autoridad alguna de parte de Dios a la que adherirse. [4] No había pues restricción, cada uno hacía lo que quería, manteniendo, sin embargo, una apariencia de piedad, pero negando su poder. [5]

La doctrina, o teología correcta, no requiere fe para creer. [6] La fe es dada con el propósito de que uno haga las obras preparadas para él en el Cuerpo de Cristo, la Comunidad. La teología no requiere fe, pero Juan 13:34-35 sí:

 “Un mandamiento nuevo os doy: que os améis los unos a los otros, que como yo os he amado, así también os améis los unos a los otros. En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si os tenéis amor los unos a los otros.” 

1 Juan 3:16 y 23 también requieren fe, sin la cual, ni siquiera alguien con la correcta doctrina pasaría la prueba decisiva de 1 Juan 3:14, aunque diga que cree. [7] Así que creer en la doctrina correcta no requiere fe, ni amor, ni dar la propia vida por tus hermanos.

 “Por consiguiente, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios que presentéis vuestros cuerpos como sacrificio vivo y santo, aceptable a Dios, que es vuestro culto racional. Y no os adaptéis a este mundo, sino transformaos mediante la renovación de vuestra mente, para que verifiquéis cuál es la voluntad de Dios: lo que es bueno, aceptable y perfecto.” (Romanos 12:1-2)

Nadie puede cumplir Romanos 12:1, a menos que obedezca, también por fe, el versículo 2. De otro modo, la fe de Judas 1:3 sería considerada como mera doctrina, un asunto de teólogos, hombres cultos, que pueden citar muchos versículos de las escrituras, pero que están lejos de entregar sus vidas tal como dice en 1 Juan 3:16. Los teólogos solamente pueden enseñar a sus rebaños la misma “fe” que ellos tienen. Un estudiante, al terminar su período de aprendizaje, será como su maestro. Así que su “fe” vacía ha estado siendo transmitida desde que las escuelas de Teología existen sobre la tierra. No tienen ninguna relación con el verdadero Mesías, [8] y solo pueden ofrecer la aceptación mental de los términos, conceptos y decretos teológicos elaborados por los apóstatas del siglo IV. [9]

Estos líderes apóstatas valoraron más la doctrina que el amor, y terminaron persiguiendo a la gente, deponiendo obispos y enviando al exilio a aquellos que estimaban poseedores de la doctrina incorrecta. Finalmente, empezaron a matar a los que consideraban herejes. Entonces, ¿por qué los de la doctrina correcta acaban siempre matando a los de la doctrina incorrecta? Evidentemente, no entendieron el verdadero espíritu de 1 Co 1:19. No se puede forzar la unidad. La unidad impuesta no es el correcto espíritu. Como dice claramente 2 Co 11: 4, 13-15, sólo los siervos o ministros de Satanás podrían haber hecho lo que los teólogos cristianos hicieron a los disidentes. Todo esto fue una violación absoluta de las palabras del Maestro acerca de dejarlos existir en paz. [10]

La razón por la que Judas exhortaba con tanta urgencia a contender por la fe que les fue entregada en un principio, es que veía llegar un cambio, veía que se alejaban del patrón de Hechos 2 y 4 rumbo a lo que llegaría a ser la iglesia estatal de Constantino. Podemos ver este cambio en la manera de pensar de los cristianos, persuadidos e influenciados por un espíritu diferente, propagando un evangelio diferente y creyendo en un Jesús diferente del que predicaron los apóstoles al principio. [11]

La iglesia pasó de ser perseguida a ser la perseguidora. Para entonces, ya hacía mucho tiempo que el Espíritu Santo había abandonado la iglesia. [12] Ya nadie podía confesar sinceramente: 1 Juan 4:2-3 o Juan 12:26 por propia experiencia sino por puro conocimiento teórico. La iglesia fue declinando, su amor fue decayendo en todos los lugares, [13] a pesar de la exhortación de Pablo en Efesios 6:24, nadie parecía capaz de pasar la prueba decisiva de 1 Juan 5:13. Esto se debía a que el énfasis ya no estaba en 1 Juan 3:16 y 23, sino más bien en el asentimiento mental a una serie de doctrinas que ahora llamaban: “la fe”. De modo que esta “fe” doctrinal sustituyó a las obras que la verdadera fe compele a hacer, como más tarde escribiría Santiago, en el siglo II. [14]

Así que mientras la iglesia se precipitaba en su fatal declive, el énfasis se puso en la doctrina, que es lo que ahora se llama o considera: “fe”. Pero Judas, que escribió a finales del siglo I, con vistas al siglo II, urgía a contender, o entablar una vigorosa defensa de la fe que había sido dada al pueblo de Dios de una vez para siempre. Con esto se refería a la fe que produjo la expresión de la vida abundante descrita en Hechos 2 y 4. Esta era la “fe que fue dada de una vez para siempre a los santos”. [15] La fe vino a aquellos que tuvieron oídos para oír. [16]

Pero cuando dejaron de amar, el Espíritu Santo les dejó. De hecho, aquellos que eran como describe Juan 9:41 interpretaron la palabra contender de Judas 1:3 como: tomar las armas para forzar a los que tenían la “doctrina incorrecta” a aceptar la “doctrina correcta”, bajo pena de muerte. Y no hay nada más contrario a las palabras del verdadero Mesías: “Mi reino no es de este mundo. Si mi reino fuera de este mundo, entonces mis servidores pelearían.” [17]

Judas escribió a los pocos que aún no habían sido descalificados:

 “A los llamados, santificados (puestos aparte) en Dios Padre y guardados para Jesucristo: misericordia, paz y amor os sean multiplicados. (Judas 1:1-2).”

Se dirigía a aquellos que aún estaban puestos aparte por Dios Padre, y guardados, preservados para el Mesías. Que la misericordia, la paz y el amor os sean multiplicados, a vosotros que estáis santificados como en 1 Corintios 1:2, los que se han separado del mundo en el Cuerpo del Mesías, la Comunidad, como en Hechos 2:42-47 y 4:32-37. Están puestos aparte allí donde el proceso de purificación puede tener lugar en la vida de cada uno. Este proceso no puede llevarse a cabo a menos que uno se aparte de la comunión con el mundo, para estar allí donde el Mesías verdaderamente está, en su Cuerpo. [18]

En 1 Corintios 1:2, “en cada lugar” significa en cada municipio, así como las cartas de Pablo iban dirigidas a cada comunidad según la ciudad o localidad donde se hallaban. Partiendo de Jerusalén, la primera comunidad enjambró hacia las aldeas vecinas de Judea, [19] de las cuales Pablo tomó ejemplo para establecer sus comunidades. Por supuesto, fue “con persecuciones”, como promete Marcos 10: 29-30. Esta es la marca de aquellos que se han separado al lugar en el que pueden ser purificados como dice 1 Juan 3: 1-3: “porque le veremos como Él es, y todo el que tiene esta esperanza puesta en Él, se purifica a sí, así como Él es puro”. [20]

Marcos 10: 29-30 fue la respuesta de Cristo a la pregunta de sus discípulos, “¿Y quién podrá salvarse?”. [21] El versículo 27 explica cómo uno es salvo por la obediencia a su evangelio. Uno tiene que recibir fe, no sólo para creer en Él, sino para hacer aquello que Él requiere de todos los que salvaría de este malvado mundo, poniéndolos en un lugar en el que pudieran ser purificados, donde Él está. [22] Ahí, y sólo ahí, puede uno servirle. Como deja implícito 1 Corintios 1:2, debe ser un lugar “puesto aparte” [23] que está en el mundo, pero no es del mundo. [24]

La palabra santifícalos en Juan 17:17 es la misma que en 1 Corintios 1:2, puestos aparte del malvado sistema del mundo, con el fin de estar preparados para reinar con Mesías; y Juan 17:18 es su misión.
Como dice Juan 17:19, Cristo tenía que santificarse a sí mismo. No es que Él tuviera que ser purificado, sino que significa, que Él eligió ponerse aparte, dejar otros asuntos para purificar a sus discípulos por medio de la verdad de su palabra, ser purificados como 1 Juan 3:1-3. El proceso de santificación [25] no puede realizarse si uno no está puesto aparte [26] en un lugar concreto donde sea posible hacer ese trabajo de santificación en su vida. [27] Santificación, como en 1 de Tesalonicenses 4:3 y 7, es el resultado propio de aquellos que están santificados como en 1 Corintios 1:2.

La iglesia pasó de ser perseguida a ser perseguidora.

El resultado del cambio del amor por la doctrina: asesinar a los de la doctrina “mala”.

Así que, ¿cómo puede alguien ser salvo, si vuelve a su casa y sigue haciendo exactamente las mismas cosas que antes, excepto que se supone que si muere irá al cielo? ¿Será simplemente que ha creído en vano, como aquellos de Juan 2:23-25? ¿Está sólo fingiendo? Se puede llegar a creer que uno ama a Jesucristo, pero eso es falso si se dice pero no se le obedece. [28] ¿Qué dijo Cristo a sus discípulos que tenían que hacer para ser salvos, en Marcos 10:17-30?

Entonces, “¿Quién podrá salvarse?” Solamente aquellos que escuchan y obedecen el evangelio, incluyendo las “otras muchas palabras” (las “palabras duras” de Cristo) como en Hechos 2:36-41 y Marcos 10:17-30. El “joven rico” quería saber qué tenía que hacer para ser salvo. La respuesta hoy es la misma que para los 3000 del día de Pentecostés, quienes abandonaron todo en respuesta al primer mensaje de salvación que fue predicado después de que el Mesías ascendiera, en obediencia a su comisión. [29] Pregúntate por qué la predicación del evangelio no produce los mismos resultados hoy. ¿Podría tratarse de un evangelio diferente? [30]

[1] Juan 13:34-35; 1Juan 3:14,16,23; 5:12-13
[2] Romanos 10:17
[3] Santiago 2:14-26
[4] Jueces 17:6; 21:25
[5] 2 Timoteo 3:1-5
[6] Santiago 2:19
[7] Juan 5:24
[8] 2 Corintios 11:4,15
[9] Ver (en inglés) http://www.theblackboxspeaks.org/church-councils.html
[10] Juan 12:47-48; Lucas 9:54-55, Reina Valera; Hechos 5:34-39
[11] Gálatas 1:6-7
[12] Apocalipsis 2:4-5
[13] 1 Corintios 1:2
[14] Santiago 1:26-27; 2:14-26
[15] Hechos 2:44-45
[16] Hechos 2:40; Juan 18:37; 10:27
[17] Juan 18:36
[18] Juan 12:26
[19] 1 Tesalonicenses 2:14
[20] Romanos 5:3-5; 2 Pedro 1:4-11; 1 Pedro 5:4
[21] Marcos 10:26
[22] Juan 12:25-26
[23] Puesto aparte es el verdadero significado de la palabra santo.
[24] Juan 17:14-17
[25] Apocalipsis 19:7-8
[26] No se refiere a un desierto, en Juan 17 explica acerca de estar en el mundo sin ser parte del mundo. Aparte del mundo.
[27] Colosenses 1:28,23
[28] Juan 14:15,21; 1 Juan 2:4
[29] Mateo 28:19-20
[30] 2 Corintios 11:14