El evangelio

Sabemos que el hombre está limitado por un defecto fatal, el cual no puede superar por sí mismo. Este defecto fatal es no poder vencer su egoísmo, estando así atadoa vivir sólo para sí. El evangelio es el poder de Dios para liberar a la humanidad de esta esclavitud. Causa un giro de 180 grados en la vida de una persona, y desde entonces su vida estará dedicada 100 % a la causa de Dios en la tierra.

Si una persona está verdaderamente dispuesta a hacer la voluntad del Padre, va a recibir fe cuando escuche acerca de nuestro maestro Yahshua, hablado por un verdadero discípulo. Como resultado de su fe, él abandonará su vieja vida y todas sus posesiones, muriendo en las aguas del bautismo. Clamará a Yahshua que le salve de sus pecados y que le dé una nueva vida. Esa persona será llena con el Espíritu Santo y desde ese momento en adelante no vivirá más para sí mismo, sino para aquel que murió por él. La realidad práctica de esto es que compartirá una vida común y en unidad con aquellos discípulos que compartieron esas buenas noticias con él, y con todos los demás que también han creído.