Evangelistico

A solas con mis pensamientos

Me despierto en el silencio y la quietud justo antes de las primeras luces del alba. Tras un sueño profundo mi cuerpo está totalmente relajado, tanto que me gustaría que un reposo tan sublime no tuviera fin. Mi mente está alerta y mis pensamientos claros como el cristal. Es el tipo de claridad que solo se consigue cuando no hay ninguna distracción, nada que me interrumpa para escuchar las cosas profundas de mi corazón.

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